Archivos Mensuales: septiembre 2012

ALBERTO MARTI BOSCH. AFRONTAR EL CÁNCER DE FORMA HOLÍSTICA.

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Un vídeo imprescindible para entender de una forma muy sencilla el por qué de las enfermedades, y cómo tomar responsabilidad para prevenirlas o curarlas.

Conferencia del Dr. Alberto Martí Bosch sobre cómo afrontar el cáncer de forma holística.

WACR (“World Association for Cancer Research”)

 

PRINCIPALES FUENTES DE TOXINAS ACIDIFICANTES

  • La propia actividad metabólica del organismo.
  • Alimentos como el café, el alcohol, las grasas saturadas, el azúcar, los hidratos de carbono refinados…
  • Las sustancias químicas del entorno.
  • Los fármacos.
  • Los xenobióticos (toda sustancia no natural, es decir, sintética).
  • El estrés.
  • El tabaco.
  • Las drogas.

SÍNTOMAS DE SOBRECARGA TÓXICA

  • Retención de líquidos.
  • Coloración amarilla de las escleróticas (el globo ocular) y ojos enrojecidos.
  • Pérdida de reflejos.
  • Cansancio.
  • Irritabilidad.
  • Insomnio /somnolencia.
  • Incremento del umbral del dolor.
  • Dispepsias y malas digestiones.
  • Gases.
  • Mal sabor de boca.
  • Lengua sucia saburral.

DESINTOXICACIÓN

  • Ingesta diaria de al menos dos litros de agua mineral.
  • Eliminación en la dieta de todos los alimentos a los que se sea sensible o intolerante (hay que hacerse un test), así como de los acidificantes.
  • Ayuno terapéutico controlado.
  • Dieta depurativa.
  • Ejercicio físico diario (como caminar a buena paso unos cuarenta minutos al día).
  • Dos o tres hidroterapias de colon (dejando pasar un mes entre ellas).
  • Baños de agua diarios con sal marina (2 kg por bañera)
  • Ingesta abundante de frutas -siempre en ayunas- y verduras (ecológicas).

Consumo de plantas adecuadas según los casos, entre otras:

  • drenadores hepato biliares: la alcachofera, el diente de león, el cardo mariano, el boldo
  • drenadores renales: la cola de caballo, el té verde y la arenaria
  • drenadores pulmonares: el tomillo, el gordolobo y el llantén
  • drenadores intestinales: el aloe vera y las semillas de lino
  • activadores del sistema inmune: la equinácea, la sosa canina y el reishi
  • sedantes del sistema nervioso: la angélica, la valeriana y la flor de azahar

Son terapias útiles como coadyuvantes la Linfoterapia, el Par Biomagnético, la Acupuntura, la Homeopatía, la Oligoterapia, la Reflexoterapia, la Quiropráctica, la Osteopatía, la Psicoterapia, el Hidromasaje, los baños termales y los baños de vapor, entre otras.

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COSMÉTICOS Y LETRA PEQUEÑA

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Forever young, I wanna be forever young… Todos conocemos esta canción de los 80s, y como dice su letra, queremos parecer siempre jóvenes, guapos y saludables. La industria cosmética lo hace posible poniendo a nuestro alcance una enorme gama de productos de belleza que nos prometen todo tipo de milagros.

Sin embargo, los profesionales de salud nos ponen en alerta sobre los productos de belleza y nos instan a tener más cuidado con las fragancias que utilizamos, la máscara de pestañas que utilizamos en los ojos, la crema que ponemos en nuestra piel, o el champú con lo que nos lavamos el pelo. La mayoría de estos productos contienen sustancias químicas que pueden tener un impacto en nuestra salud, como reacciones alérgicas, cáncer o alteraciones hormonales.

La “letra grande” de las etiquetas nos promete una piel más joven, pelo brillante, larguísimas pestañas y una sonrisa irresistible. Pero en muchas ocasiones olvidamos de comprobar la “letra pequeña”, oculta en un pequeño rincón de la parte posterior del envase. Pero incluso si nos fijamos en los pequeños detalles, nos encontramos con un lenguaje desconocido para la mayoría de nosotros: ¿qué son por ejemplo, la 2-benzofenona, el benzoato de bencilo, los isophtalatos, o el lauril sulfato sódico? ¿Son peligrosos?

El Environmental Working Group (EWG) de los EE.UU. ha lanzado una base de datos que nos puede ayudar a identificar si los productos de cosmética y belleza que utilizamos son o no seguros. La base de datos permite la búsqueda por marcas y productos, pero también es posible ver para cada sustancia su grado de toxicidad es una escala de 1 (bajo riesgo) a 10 (muy alto riesgo).

Yo lo he probado y debo decir que me ha resultado muy interesante. Por ejemplo, utilizar cosméticos y perfumes de las marcas más famosas, tales como Chanel o Kenzo, no garantizan que estemos ante productos inocuos. Muy al contrario, pueden contener sustancias químicas que pueden llegar a ser prejudiciales si utilizamos el producto en exceso.

Por ejemplo, el EWG ha clasificado el Chanel n º 5 Eau de Toilette con 7 (riesgo elevado) debido a que contiene compuestos químicos que pueden ocasionar alergias e inmunotoxicidad, alteraciones endocrinas y cambios a nivel bioquímico o celular.

Dale un vistazo a lo que contiene tu crema solar, mascara, gel de ducha, perfume y champú para darte cuenta de todos los químicos a los que estás expuesto en tu cuarto de baño. Compruébalo con base de datos de cosméticos (en inglés) http://www.ewg.org/skindeep

Escrito por: Fundacion Vivo Sano

Fuente:  http://www.vivosano.org/es_ES/Noticias/Blog/tabid/2782/EntryId/13/Cosmeticos-y-letra-pequena.aspx

¿NOS HACE FALTA TOMAR TANTOS MEDICAMENTOS?

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España es, tras Estados Unidos, el país del mundo que consume más fármacos por habitante. Dato estadístico inquietante para cualquier sociedad. Esto no ha sido siempre así. Nuestros abuelos apenas se medicaron. La mayoría de los españoles adultos tomó pocos fármacos en su infancia. Lamentablemente hoy lo habitual es que cualquier niño haya tomado antibióticos en muchas ocasiones, además de cantidades significativas de paracetamol e ibuprofeno. Esta última sustancia alcanza concentraciones altísimas en las aguas de ciertos ríos españoles, donde terminan la mayoría de los componentes farmacológicos que el cuerpo elimina por la orina.

Probablemente sea posible inferir que un consumo excesivo de pastillas (al igual que uno muy deficitario) sea un indicador de mala calidad de salud. El sobreuso producirá problemas como efectos secundarios, interacciones entre medicamentos, reacciones alérgicas y otros muchos.

Lo principal es dilucidar si los fármacos ofrecen respuesta o solución a los problemas para los que la gente los toma. En la mayoría de los casos buscamos en ellos respuesta a síntomas puntuales. Si nos duele la cabeza tomamos un calmante. Si nos molesta el estómago tras una comida un antiácido. Olvidamos lo que decían los sabios, tiene más importancia tratar la causa que la consecuencia. Parece más sensato que si la cabeza duele por haber pasado el dia al sol sin protección nos pongamos la gorra, o si el estómago protesta por un abuso dietético tratemos de comer con más mesura. Sin embargo el verdadero problema no está en hechos puntuales como estos, sino en procesos o conductas repetitivas que terminan saturando la capacidad de adaptación del cuerpo y la mente humanos. Una situación de estrés mantenido en el ambiente laboral o familiar producirá indefectiblemente algún síntoma en el cuerpo si no ponemos remedio. Muchos dolores de cabeza, lumbares o estomacales tienen esta causa. Flaco favor haremos poniendo remedio a la punta del iceberg si no atendemos lo que está por debajo.

Esta labor implica a menudo la ayuda de un profesional de la salud. Si tenemos la suerte de acudir a alguno que tenga el suficiente tiempo para atendernos, escucharnos y explorarnos, que tenga la suficiente formación y cuya actitud sea adecuada tal vez nos pueda ayudar a desenmarañar la causa de nuestro mal y buscar el remedio más adecuado. Pero para ser realistas en muchas ocasiones no se dan todos los elementos necesarios. Nos solemos encontrar con profesionales agobiados y sobrecargados, con muchos pacientes esperando, que nos miran por encima y nos despachan en cinco minutos, no disponen de más, con una receta como respuesta.

Uno de los elementos terapéuticos más potentes es la escucha atenta, también es de los más caros. Pero me pregunto si a largo plazo no será más eficiente, no ahorrará costes económicos y humanos. Dar respuesta farmacológica a todos los problemas no es una buena práctica. Perdemos todos, profesionales sanitarios, pacientes y sociedad.

Reconducir la situación para que las familias aprendan a no medicalizar la infancia de los más pequeños ni tampoco sus vidas es una prioridad importantísima. No debería ser una cuestión de recortes impuestos sino de toma de conciencia. Para ser feliz no hacen falta pastillas.

Fuente:  http://www.huffingtonpost.com/salvador-casado/nos-hace-falta-tomar-tantos-medicamentos_b_1818178.html