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LA INVESTIGACIÓN AVANZA POR INTERESES

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Sidney Altman, otro premio nobel más denunciando lo mismo: “los grandes laboratorios sólo investigan aquello que les dará beneficios y cuanto antes mejor”.

Thomas Steitz, premio nobel de química denuncia que las farmacéuticas no quieren que la gente se cure

Richard J. Roberts: El fármaco que cura no es del todo rentable

Sidney Altman, premio Nobel de Química; colabora con la Universitat Rovira i Virgili

“Tengo 73 años: ojalá haya aprendido algo. Nací en Montreal, de judíos huidos de Europa. Hoy estamos más comunicados: ahora debemos esforzarnos por conocernos mejor. Los ciudadanos debemos evitar que nuestra salud dependa de los beneficios que vaya a dar un fármaco.”

Los científicos se fijan objetivos, pero la investigación avanza por intereses. En biotecnología los grandes laboratorios sólo investigan aquello que les dará beneficios y cuanto antes mejor.

Eso se llama mercado.
Pues es un error dejar que el mercado decida cuánto vamos a vivir las personas. Porque, si sólo investigamos lo que da dinero a unos pocos a corto plazo, viviremos todos también un corto plazo y mucho peor.

Por ejemplo.
Las farmacéuticas empiezan por hacer un plan de marketing para calcular cuánto pueden ganar con un medicamento. Y luego, sólo si prevén grandes beneficios, investigan.

Son empresas: necesitan ganar dinero.
Pero hay áreas como la malaria, por ejemplo, en la que he trabajado con mi equipo, y no acaba de solucionarse, porque quienes la sufren no pueden pagar medicinas.

¿Sólo se investigan dolencias de ricos?
Tampoco todas. A menudo, se deja de innovar en medicamentos, muy necesarios también en nuestras sociedades ricas, porque se da prioridad a otras líneas que prometen más beneficios, aunque salven menos vidas.

¿Puede ser más concreto?
Yo investigo el ácido ribonucleico y tendríamos grandes posibilidades de realizar avances cruciales en antibióticos.

Estupendo.
Pero después no nos financian esa investigación, porque la expectativa de beneficio ya está cubierta en el mercado por antibióticos muy rentables.

¿Eso afecta a nuestra salud pública?
Por supuesto. Por eso los ciudadanos deberíamos presionar para que se revise y amplíe la noción de beneficio: ¿Beneficio es sólo ganar dinero a espuertas? ¿No podría ser ganar un poco menos y crear más valor?

¿Qué propone?
Poner el mercado, al menos en biomedicina, al servicio de nuestras vidas y no al revés. Hay que lograr cambiar mentalidades de una en una. Yo me paso más horas pidiendo dinero para investigar que investigando. Y encuentro donantes que saben ver ganancias más allá del dinero.

¿No les promete beneficios?
Les doy la satisfacción de sentir que mejoran el mundo con su dinero. Y que se sepa. Eso no se lo puede proporcionar ningún banco.

¿Y le hacen caso?
Cada vez más. Porque también la ciencia hoy suscita más interés que nunca.

¿Por qué?
El gran público ha descubierto que la ciencia cambia sus vidas cada día. Empezó a percibirlo en la Segunda Guerra Mundial, cuando la carrera por conseguir la bomba atómica iba a decidir el destino del mundo.

Ya es triste.
Y desde entonces llevamos sesenta años de creciente interés por la investigación científica. Además se han incorporado a la profesión millones de investigadores.

¿Eso es tan bueno como parece?
Sólo a medias, porque con esos millones de nuevos investigadores no han llegado billones de nuevos fondos.

¿Más científicos logran más avances?
No necesariamente. La multiplicación de profesionales no significa que vayan a surgir más Newtons o Einsteins -eso depende del azar-, pero sí asegura que los avances que hagan los equipos punteros se apliquen con mayor rapidez y en más sitios.

¿Usted volvería a ser científico?
Sin dudarlo.

¿Aunque no le dieran el Nobel?
¡Nunca me lo propuse! Muchos jóvenes investigadores me piden consejo para que les diga qué investigar para ganar el Nobel.

¿Qué les dice?
Que investigar para ganar el Nobel es de idiotas. Si no se sienten gratificados por lo que consiguen cada día en su trabajo, es mejor que se dediquen a otra cosa.

La ambición puede ser sana.
Pero si se proponen ganar el Nobel, están condenándose a sí mismos al fracaso.

¿Por qué?
Porque sólo debes proponerte lo que sólo depende de ti. Y ganar el Nobel no depende sólo de ti. Además de merecerlo, debes tener la suerte de que te toque. El buen investigador sabe que la investigación gratifica en sí misma. Y si encima te dan el Nobel, mejor, pero ya no importa, porque tú ya has obtenido toda tu vida tu premio diario.

¿Cómo gratifica la investigación?
Es como un enorme puzle que tiene un premio cotidiano; incluso los días en que no logras nada se hace más y más interesante, porque cada error elimina una posibilidad de volver a equivocarte.

Y si encima descubres algo, estupendo.
Entonces, además, tienes la recompensa de saberte útil y, si tus colegas te lo reconocen, ya es la felicidad completa. Porque eso a veces es más difícil que el Nobel.

¿Hacía dónde investiga usted ahora?
Procuro no ser demasiado práctico, porque la mayoría de dinero y talento se dirige hoy hacia la biomedicina y es un error, porque es demasiado aplicada y en ciencia el camino más corto entre dos puntos es un largo rodeo por la teoría y la investigación básica.

Eso parece alejarse de las soluciones.
Al contrario, la mayoría de las soluciones en ciencia puntera surgen cuando no las buscas. Te tropiezas literalmente con ellas cuando buscas otras… Siempre que estés trabajando mucho, por supuesto.

Fuente: http://www.lavanguardia.com/lacontra/20120828/54342411572/la-contra-sidney-altman.html

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EL GRAN FRAUDE DE LOS COSMÉTICOS

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El pasado martes, Mercadona retiró 11 productos cosméticos después de una evaluación realizada por la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios. Ayer, esa misma agencia publicó un comunicado explicando que el problema era de orden administrativo y no existía ningún peligro para la salud de los consumidores.

Me parece un buen momento para que hablemos del verdadero problema de fondo. La industria cosmética se sostiene sobre una mentira: hacer creer a sus clientes que la eficacia de sus productos tiene una base científica.


Permitidme comenzar con una anécdota. Cuando trabajaba en Cambridge, coincidí en una cena con un investigador que acababa de ser fichado por una conocida marca de cosméticos. El tipo estaba muy contento con su nuevo sueldo -varias veces superior al de un profesor universitario-, pero se sentía muy frustado por la escasa relevancia de su trabajo en el desarrollo de nuevos productos. Su empresa gastaba 250 veces más en marketing que en investigación. Lo único que preocupaba a sus jefes era contar con estrellas de Hollywood que anunciasen sus lociones.

Las bases científicas de los cosméticos son comprendidas desde hace décadas. La industria de la belleza se sustenta sobre un marketing muy sofisticado que esconde un burdo timo.

Tomemos como ejemplo las cremas: todas funcionan igual. Mantienen la piel suave porque reducen la evaporación en la epidermis. Una crema hidratante de 2 euros es tan eficaz como la “super-loción-de-París” que cuesta 100 euros.

Lo mismo ocurre con los tratamientos antiarrugas. Un antiarrugas es, simplemente, una crema hidratante a la que se le añaden proteinas vegetales. Esas proteinas son cadenas de aminoácidos muy largas y que se estiran mientras están rodeadas de crema. Cuando la crema se seca de la piel, las cadenas de aminoácidos se contraen y tensan la piel. Por eso reducen temporalmente las arrugas. Funciona igual el antiarrugas más caro y el más barato.

“¡No puede ser!”, me diréis. “La loción que yo uso incluye Micropartículas-con-Tecnología-Nutriplex-y-Estimulina-de-ADN”.

Aquí está el nudo del asunto. La eficiacia de estos “super-ingredientes” (a los que bautizan con términos que parecen muy técnicos) carece de toda base científica.

Las empresas cosméticas quieren hacernos creer que realizan investigación de vanguardia, pero sus estudios ni se publican en revistas científicas ni pasan los mínimos criterios que requiere el método científico. Para ser aprobados, los productos cosméticos sólo tienen que demostrar que no son perjudicales para la salud. En cambio, para que un medicamento sea aprobado, es necesario demostrar no sólo que no es perjudicial, sino que además funciona. El desarrollo de un medicamento requiere de años de ensayos clínicos. Las líneas de cosméticos se renuevan a cada temporada.

Entonces, ¿por qué las empresas cosméticas no son denunciadas por publicidad engañosa?

Porque la industria cosmética mueve miles de millones de euros y eso significa que puede pagarse excelentes abogados. Tener buenos abogados no sólo es útil cuando vas a juicio, sino también cuando redactas los anuncios de tus productos. Estas empresas se cuidan mucho de no decir mentiras, pero consiguien, a la vez, que el cliente entienda lo que a ellas les interesa.

No tengo nada contra quienes disfrutan comprando cosméticos caros. También hay gente que encuentra su felicidad comprando ropa de marca. Mejor para ellos. Lo que me indigna de la industria cosmética es que utiliza la confianza que la sociedad tiene en la Ciencia para enriquecerse con productos dignos de alquimistas medievales.

Nota: Si os interesa este tema, os recomiendo el libro “Bad Science”, escrito por Ben Goldacre, investigador médico en la Universidad de Oxford. En sus páginas podéis encontrar multitud de detalles sobre los fraudulentos ensayos clínicos de las empresas cosméticas y también los argucias legales para evitar denuncias por publicidad engañosa.

Fuente:  http://www.principiamarsupia.com/2012/08/17/el-gran-fraude-de-los-cosmeticos/

ESTUDIO ENCUENTRA ACCIDENTALMENTE QUE LA QUIMIOTERAPIA HACE QUE EL CÁNCER SEA MUCHO PEOR

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Un equipo de investigadores, buscando por qué las células cancerosas son tan resistentes, tropezó accidentalmente con un descubrimiento mucho más importante. Mientras realizaba su investigación, el equipo descubrió que la quimioterapia daña severamente las células saludables y dispara la liberaciòn de una proteína que sostiene y alimenta el crecimiento tumoral. Más allá de eso, incluso vuelve al tumor mucho màs resistente a un futuro tratamiento.

Informando de sus hallazgos en la revista Nature Medicine, los científicos declaran que los resultados fueron “completamente inesperados”. Encontraron evidencia de daño importante en el ADN al examinar los efectos de la quimioterapia sobre el tejido derivado de hombres con cáncer de próstata, los escritos suponen una bofetada en la cara para las principales organizaciones médicas que han estado presionando durante años para que la quimioterapia sea considerada como la única opción para los pacientes de cáncer.

La noticia llega después de que fueran previamente ignoradas investigaciones que de manera similar rompìan con esta concepciòn estableciendo que los medicamentos caros para el cáncer no sólo no tratan los tumores, sino que en realidad lo hacen mucho peor. Se encontrò que los medicamentos contra el cáncer aumentaban la metàstasis y hacìan crecer enormemente el tamaño de los tumores después de su consumo. Como resultado, los fármacos mataron a los pacientes más rápidamente.

Conocida como WNT16B, los científicos que realizaron la investigación dicen que esta proteína creada a partir de un tratamiento de quimioterapia aumenta la supervivencia de las células cancerosas y es la razón de que la quimioterapia en realidad termine con las vidas más rápidamente. El co-autor Peter Nelson, del Fred Hutchinson Cancer Research Center de Seattle, explica:

“WNT16B, cuando se secreta, interactúa con las células tumorales cercanas y hace que crezcan, invadan, y lo más importante, que resistan a la terapia siguiente”.

Posteriormente, el equipo completò la declaración con estas palabras:

“Nuestros resultados indican que las respuestas de los daños en las células benignas … pueden contribuir directamente a una cinética potenciada del crecimiento tumoral.”

Mientras tanto, se ha encontrado consistencia de que sustancias baratas como la cúrcuma y el jengibre reducen eficazmente los tumores y combaten la propagación del cáncer. En una revisión de 11 estudios, se encontró que el uso de la cúrcuma redujo el tamaño del tumor cerebral por un sorprendente 81%. La investigación adicional ha demostrado también que la cúrcuma es capaz de detener el crecimiento de las células cancerosas por completo. Recientemente, una mujer apareciò en los titulares del mainstream revelando que su victoria contra el cáncer fue debida al uso de la cúrcuma como el condimento principal.

Este hallazgo accidental alcanzado por los científicos muestra, además, la falta de veracidad de la ciencia que sostiene muchos tratamientos del “viejo paradigma”, a pesar de lo que muchos funcionarios de salud les gustaría que usted creyera. La verdad del asunto es que las alternativas naturales no reciben ni de lejos la financiación de los fármacos y de las intervenciones médicas porque simplemente no hay espacio para el beneficio. Si todo el mundo usara la cúrcuma y la vitamina D para tratar el cáncer (mejor aún en prevención del cáncer), las principales compañías farmacéuticas perderían.

Fuente: http://disiciencia.wordpress.com/2012/08/21/estudio-encuentra-accidentalmente-que-la-quimioterapia-hace-que-el-cancer-sea-mucho-peor/